30 mayo 2009

El día previo.

Domingo 31 de mayo, pasado el mediodía, para muchos un maratón más en su lista ha finalizado, pero para otros habrá sido uno de los momentos inolvidables en su vida. El más importante para un corredor, terminar su primer maratón. Cuantas veces habrán imaginado ese momento único de cruzar la meta.

Atrás quedan 4 meses de dudas, miedos y planes de entrenamiento pegados a la heladera. Horas de conversación con gente que te mira como a un loco, sin entender cual es el placer de correr todos los días antes o después de ir a trabajar. Meses de preocuparse cada vez que aparecía un dolor distinto en las partes más insólitas del cuerpo, consultas al medico, al entrenador, a los amigos con más experiencia y al portero del edificio.

Fue hace mucho tiempo atrás, que después de haber corrido varias veces 10K, se animaron a correr 21K , y a partir de ese momento no hubo vuelta atrás, correr 42K 195m es lo siguiente, la idea quedó instalada, esperando el momento y el lugar adecuado.

Después de haberlo pensado mucho, los más sensatos, o poco los más ansiosos; después de leer miles de consejos en páginas de internet, y cientos de crónicas de otros corredores, no aguantaron más y salieron a hacer kilómetros día tras día, buscando cumplir su objetivo.

Sacrificaron su tiempo libre, su descanso, el tiempo de sus hijos y de sus parejas, de sus madres y de sus hermanos, tuvieron conflictos familiares pero los supieron manejar, sobre todo porque sus seres queridos los entendieron aunque muchas veces los putearan por estar tan poco con ellos. Durmieron menos pero mejor, cuidaron la alimentación, adelgazaron y se sintieron más veloces, aunque muchas, muchas veces muy agotados.

Contaron los días que pasaban y los que faltaban, los kilómetros semanales aumentaron y cada vez se alejaban más de su casa, mientras corrían escuchaban música o solo se entretenían con sus pensamientos, se cruzaban todos los días con las mismas personas, algunas haciendo la misma locura. Se juntaban con amigos para entrenar pero a veces se hacía difícil convencerlos de hacer 25, 28 o 30K un domingo lluvioso a la mañana por la rambla montevideana.

Dejaron de mirar a Vázquez Melo para ver el pronóstico del tiempo del día siguiente; hiciera calor, frío o cayeran pingüinos de punta iban a salir a cumplir con su plan.

¿Cuantas veces en esas horas de entrenamiento se vieron llegando?, ¿Cuántas veces pensaron que tal vez no lo lograrían? Cada uno lo sabrá y seguramente en el momento de cruzar la línea de llegada el orgullo de haberlo cumplido les llenará el corazón.

Detrás de cada corredor orgulloso por haber conseguido su objetivo habrá una familia agradecida de volverlo a tener más horas en casa, compañeros de trabajo aliviados de no tener que escuchar durante cuatro meses cuantos kilómetros corrieron y a que ritmo lo hicieron cada día. Esposas suspirando porque habrá menos ropa para lavar y maridos descansando de cuidar a los chicos. Pero lo que no se imaginan es que después de la primera vez, viene la segunda y la tercera y muchas más.

Escribo esto hoy, a partir del lunes tienen la palabra los verdaderos protagonistas de estas historias

26 mayo 2009

Y usted preguntará, por que corremos……



Pensé que corría por que es un deporte barato, después de hacer cuentas para cumplir con mi presupuesto de Mayo y Junio me di cuenta que no lo es. Pero sigo corriendo.

Creí que correr era algo saludable, pero las ampollas en los dedos de mis pies, las paspaduras por olvidarme la vaselina, los dolores de mi tendón de Aquiles, los calambres en el dedo gordo de mi pie derecho, la falta de oxigeno en los últimos 50 metros cada domingo, me lo hacen dudar. Pero sigo corriendo.

Pensé que si corría más carreras y hacía más kilómetros, y alternaba con la bicicleta, le agregaba natación y aparatos, y tres veces por semana también iba al gimnasio, podía bajar mis tiempos. Pero estoy tan cansado del entrenamiento que en cada carrera que pasa son cada vez más los segundos en mi promedio por kilometro. Pero igual sigo corriendo.

Me creí el cuento de que al pagar una inscripción tenes derecho a recibir con el “Kit del Corredor” un montón de “Regalos de los Sponsor”, pero ya asumí que con suerte tendrás una remera talle XXL que solo le puede servir a un Japonés de 1.30m, o con un poco más de suerte a tu hija de 9 años. Si hay muchos sponsor puede ser que recibas también una barrita de cereal de las que no te gustan, con el vencimiento dudoso, blandas o duras según el clima de la época. A pesar de esto sigo corriendo.

Si corro en la AAU, sigo expectante al cruzar cada meta de revisar la clasificación para saber si llegué antes del 201 y recibir una medalla, pero nunca pasa. Por eso me anoto tranquilo en las carreras comerciales en las que hay medallas para todos los participantes, aunque te den una igual a la del año pasado, o sea de una calidad un poco superior al cartón, o no tenga cinta. Aunque ya ni las miro, las guardo junto a todas las otras. No tengo lugar donde guardarlas, pero igual sigo corriendo.

Y entonces, ¿por qué corro?

Será que a pesar de los costos, a pesar de las lesiones, a pesar de los tiempos y a pesar de lo que me pueda ofrecer el organizador, en cada carrera no estoy solo.
Me encuentro con gente, que como yo, lo qué mas le interesa, y lo que más disfruta es justamente eso, encontrarse con sus amigos.

Puedo sacarme fotos con mis compañeros de Sayago y con Las Saladas, con los Halcones , con los Coyotes o los Correcaminos , puedo saludar a los oficialistas y a los de la oposición, alentar a los pocos que paso y ser alentado por los muchos que me pasan, compartir una botellita de agua con un desconocido, aplaudir al último (al primero nunca voy a poder, a no ser que yo no corra) reírme con Rai porque van tres carreras que me gana y todavía le llevo 0,65 puntos de ventaja. Cruzar el arco y ser ovacionado (por dos o tres)

En fin lo mío es adicción al running y a los amigos.

Me quede sin whisky…. Rubito traéme un amarillo por favor!!

18 mayo 2009

Pequeño resúmen de un largo fin de semana.



Dentro de un mes cargado de actividades este fin de semana no fue la excepción, duatlón el sábado, etapa de la AAU el domingo.

Usando lo poco que me queda de cordura y pese a la posibilidad de participar en una posta, opte por ir de acompañante y fotógrafo, al Duatlón de Parque del Plata, cosa de no cansarme y llegar al domingo tranquilo.

En una tardecita bastante fría me alegré de la decisión tomada, por lo que me pude dedicar a tomar fotos y alentar a mis compañeros.

A pesar del clima participaron unos cuantos corredores; hay varios equipos de la AAU presentes en este campeonato, Olimpia y Sayago los más numerosos, pero también algunos de Villa Española, Chasquis y otros que no recuerdo.

A pesar de ser un campeonato con una precaria organización se nota el esfuerzo por que todo salga bien, medallas para todos los participantes y una cálida entrega de premios luego de ver el resultado de Peñarol – River, en la cantina del Club Parque del Plata.

El domingo, por suerte con más horas de sueño que lo habitual, nos encontramos nuevamente para correr por el Prado en un circuito que personalmente me gusta mucho. Al igual que el año pasado, hubo una gran cantidad de gente participando y la organización del colegio Maturana estuvo excelente.

Asumí que mi táctica de descansar el sábado me iba a dar mejores resultados, pero mis compañeros de equipo demostraron su buen estado físico y no pude superarlos pese al intento.

Ya sobre la llegada muy destacable la conducción de Edgardo Ramos Verde, anunciando a los corredores cuando arribaban a la meta, es gratificante para cualquiera recibir el aliento y la atención de todos después de correr casi 10K.


Más tarde cuando llegaban los últimos atletas, el secretario de la agrupación, nos demostró sus conocimientos del idioma inglés al realizarle una entrevista a uno de los keniatas que viene entrenando junto al Doc. Pereyra, para darle un toque distinto al final de la etapa.

Ya sobre la tardecita del domingo me enteré del fallecimiento de Mario Benedetti, para alguien de mi edad, que creció leyendo sus poemas, cuentos y novelas es una noticia triste.



En la adolescencia y aún después, Benedetti debe haber sido quién me dio más letra para quedar bien con alguna noviecita de turno, o alguna compañerita de liceo aspirante a serlo.

Siempre me gusto leerlo, tal vez por su simpleza, pero más me gustaba escucharlo recitando sus propios poemas. El decía que lo hacía mal, yo pienso que nadie podrá hacerlo como él.

16 mayo 2009

Buscando rendir más.

Domingo, 10:45 de la mañana, decido caminar por la orilla del arroyo Solís Chico, la mañana estuvo fresca, pero a esta hora el sol comienza a calentar, me refresco con agua mineral sin gas y dejo sobre la acera la botella con su contenido por la mitad.

Sigo caminando, mientras sobre mi derecha contemplo las tranquilas aguas del cauce de agua acercándose al mar, veo sobre mi izquierda como se alejan muchos atletas que normalmente, hace un tiempo, llegarían a la meta unos minutos detrás mío.
Comprendo que mi ritmo de vida de las últimas semanas no puede ir de la mano con el ritmo que quisiera mantener corriendo.

Luego de un par de minutos comienzo a trotar nuevamente, podría haber sido peor, no me pasó Gorzy ni JX. Retomo la carrera a un ritmo controlado, entiéndase por esto que voy al ritmo que puedo ir, y no más que eso.

Pienso que estoy madurando y que ya no me importa ganarle al reloj, solo corro para disfrutar. Lo pienso, aunque se que lo hago porque no encuentro la manera de bajar mis tiempos y últimamente el que siempre gana es él, el reloj, y los cien tipos que me pasan “como parado”

La semana anterior corrí 21K y se que el resto del mes no tengo fin de semana sin que haya una carrera, ¿falta mucho para que termine mayo?

El comienzo de Junio tampoco es fácil, la segunda carrera Salomon por la Sierra de las Ánimas es un desafío interesante, pero sin un descanso adecuado tal vez lo haga en cuatro o cinco horas.

No recuerdo cuando fue el último domingo que dormí hasta tarde, y aún tengo bien frescos los madrugones para ir a correr en San José o en Flores.

Quiero dormir pero mis trabajos extras, incluido el escribir estas crónicas, me insumen bastante más tiempo que las míseras 10 horas de jornada laboral.

Hoy recibí un mail de un conocido traficante ofreciéndome Geles traídos de Buenos Aires para mejorar el rendimiento. Voy a probarlos en las carreras largas que tenga este año, aún bajo el riesgo de que tengan algún efecto adictivo que me obligue a tener que usarlos cada vez más seguido.

Ya me veo comenzando a vender mis pertenencias, las cosas de mi casa, las de mi familia luego, y las de los vecinos por último, para solventar el costo de los Power Gel.

Ya me imagino robando contadores de OSE, o cables de UTE o visitando locales de Red Pagos con un marrón en la mano, para poder tener recursos que me permitan comprar los milagrosos geles.

Mi abogado le va a explicar al Juez que yo siempre mantuve una vida sana, que últimamente hasta había logrado dejar de escribir en los chat de internet y que ni siquiera me quejaba cuando los resultados de una etapa demoraban más de 24 horas.

Tal vez tenga suerte y quien me juzgue comprenda que yo solo pretendo practicar un deporte saludable para el cuerpo y la mente, aunque esto último se note cada vez menos.

(Gracias a Diego, conocido consumidor……de geles, quién me inspiro para esta crónica)

09 mayo 2009

Los oficios de un corredor.



Por algún lado leí o escuché q correr era un deporte barato.
Cuidado, no piense como yo y la mayoría que el correr es un deporte sencillo de practicar, al principio parece que el único gasto es el par de championes para correr por la rambla o por alguna de nuestras principales avenidas.
Pero después que uno se empieza a enviciar comienzan los problemas, inscribirse en la primer carrera es toda una novedad y se paga con gusto la inscripción, probablemente sea muy barata por tratarse de una carrera barrial organizada por algún equipo de corredores.
Claro que seguida a esa primer carrera, viene otra y después otra; y ya sin darnos cuenta estamos en medio de unos cinco mil tipos para hacer 10 kilómetros, todos vestidos con la misma remera, por la cuál pagamos casi 5 veces más de lo que nos costaron las primeras corridas.
Y después pasa el verano, ya no nos queda un peso, le pedimos prestado a todos nuestros tíos, sobrinos, hermanos, padres o madres, para pagar las inscripciones y los viajes a las carreras de la temporada.
Y empieza el campeonato de la AAU, y el de duatlones, y los triatlones, las carreras de aventura; y ya nos gustó buscar algo diferente y pedimos un préstamo y nos compramos la bicicleta GT con 27 cambios, cuadro de carbono, frenos de disco, amortiguación a gas natural y asiento anatómico hecho a la medida.
Sacamos un adelanto en efectivo de la tarjeta para pagar el chip y la anualidad de la AAU y así ahorrarnos $120.
Algunas empresas se avivan y empiezan a organizar carreras, en las que por supuesto participamos y pagamos la inscripción, no importa el costo, o que haya que hacer quinientos kilómetros para ir. Todo sea por tener otra medalla, otra remera, más kilómetros para sumar a nuestra planilla de Excel, más ampollas y más uñas encarnadas.
Nos queremos seguir superando y empezamos a preparar un maratón, y conseguimos unas changuitas para poder pagar el entrenador, y la nutricionista. Nos compramos 5 shorts, porque nuestra esposa esta podrida de lavar todos los días la misma ropa sucia, y calzas cortas, y calzas largas, y tres pares de championes, uno para entrenar, otro para las carreras y otros para descansar.
Le pedimos al sobrino del hermano de una cuñada que viene de Estados Unidos, sino nos compra un GPS ya que con tanta carrera y tantos kilómetros que hacemos, no sabemos ni donde estamos parados.
Trabajamos 10 horas por día, los fines de semana que no tenemos carrera hacemos trabajos extras, como sacar fotos en cumpleaños infantiles, pero como ocurre muy rara vez que haya un fin de semana sin actividad, terminamos haciendo changas de noche pasando música en algún boliche y dejando de entrenar y descansar como corresponde, pero todo sea por mantener nuestra pasión y a quienes viven de ella.

Si busca un deporte barato busque por otro lado (u organice carreras y sea feliz)

06 mayo 2009

21K....de paseo por el Este.


Más de una vez me han dicho: “no hay lesiones, hay lesionados”. Algo debe tener de cierto.
Mi dolor en el tendón de Aquiles comenzó con mi primera corrida de 15 K como preparación para la media de Punta, ya internamente me imaginaba que este dolor iba a desaparecer solo después de correr los 21K el domingo 3 de mayo.
Y así fue, pasadas más de 48 hs de cruzar la meta no he sentido ninguna molestia en el maldito tendón.

Luego del mal rato que pasé al finalizar la ½ de Piriapolis hace unos meses, cuando luego de cruzar la meta termine en el piso a punto de desvanecerme, pienso que algún temor inconsciente se escondió en mi cabecita, y se vino a manifestar ni bien encaré el enfrentar nuevamente esta distancia.

Uno va aprendiendo que, como en la vida, correr sin dolor no existe, hay que seguir adelante pese a todo, para poder cumplir con nuestros desafíos. La media de Punta del Este se convirtió para mí de ser una carrera para mejorar una marca, a ser una carrera para superar una lesión.

Con muy poca preparación la idea era olvidarse del reloj y cuidarse lo más posible para no resentirse. De todos modos el orgullo no me iba a permitir pasar por la meta por encima de las 2 horas. Corrí mi cuarta ½ Maratón con el objetivo de llegar por debajo de ese tiempo y lo logré por tres minutos menos; siete más que mi mejor tiempo en la distancia, pero eso poco importó.



Al llegar refresque con hielo a Aquiles previendo que en las horas posteriores me iba a doler, luego visité la playa donde me sumergí en las cristalinas y saladas aguas de la península, lo que se convirtió en una de las partes más disfrutables del viaje.

Pasan las horas, las molestias y dolores desaparecen, quedan los recuerdos de cada uno de los minutos y kilómetros recorridos, queda esa necesidad que nos caracteriza, a pesar del cansancio, de volver a vivirlo otra vez.

02 mayo 2009

Viernes 1º Cerrado (Por gripe)



Hoy es viernes y a pesar del feriado me siento en deuda con los 8 seguidores de mis crónicas, luego de la ausencia de la semana pasada. Los tristes acontecimientos de ese momento motivaron un descanso de estas crónicas.

Es viernes nuevamente y si notan alguna falta, se debe a las precauciones que estoy tomando para no contagiarme de fiebre porcina. Siguiendo los consejos de la Ministra María Julia, estoy escribiendo con guantes de látex para no tocar el teclado de mi notebook, y tengo puesto un barbijo de $35 ya que se agotaron los más baratos.

Según la Ministra no hay de que preocuparse, pero vacúnate igual.
Aunque la vacuna no sirve para la fiebre porcina, es importante aprovechar el temor generalizado para cumplir los planes de vacunación locales, lo mismo sucede con los tapabocas, los especialistas afirman que no pueden prevenir el contagio, y que su mayor utilidad es dar tranquilidad a quien lo usa (?????). Supongo que los que están más tranquilos son los laboratorios que venden las vacunas y los antibióticos.

Los datos oficiales al día de hoy son de 9 muertes en un país de 103 millones de habitantes como México y un muerto en EEUU donde viven 265 millones de personas.
Es entendible que se tomen precauciones por un virus muy contagioso pero no hay que ser tan alarmista y tildarlo de “mortal” cuando la propia OMS dice refiriéndose a la gripe común: “Sabemos que la cantidad de fallecimientos anuales es de unos cientos de miles de individuos”

En fin, hay que tomarlo con calma, no vaya a ser que en la próxima etapa de la Agrupación tengamos que correr con tapabocas y que aparte del carnet de salud, se nos pida presentar junto con el ticket de Red Pagos, un examen de sangre para descartar la gripe porcina y así poder puntuar.

Ni hablar que la largada la tendríamos que hacer por separado para evitar esa típica aglomeración de corredores antes de la línea de partida. Si esto fuera así no me quiero imaginar los meses que tendrían que pasar para que estuvieran publicados los tiempos en la página de la AAU.

Ya les aviso que no les voy a dar la mano, menos un beso (en esto puede haber alguna excepción, siempre que valga la pena), y de ninguna manera les voy a dar un abrazo a la llegada, pónganse a pensar cuantos virus pueden estar saliendo de nuestro cuerpo junto con tanto sudor, puaj!

Como dije antes, no hay que alarmarse pero si cuidarse, así que si me ven en la próxima carrera con una mesita, vendiendo tapabocas, alcohol en gel y guantes descartables, es que estoy aprovechando la situación mundial para cuidar mi economía y así poder contar con fondos para anotarme en todas las carreras.
No dejen de colaborar.