Click!

Montevideo, Febrero 2012

La tormenta de verano se hizo oír, y también ver en la noche de lunes. Estuve unos minutos en la azotea mientras comenzaban a caer algunas gotas de lluvia.
Al tiempo que pensaba sino era peligrosa la situación hice lo único que se me ocurrió, disparar la cámara.

Desfile de Llamadas 2012

Desfile Inaugural Carnaval 2012

Click!

Montevideo, Museo del Carnaval - Enero 2012


Las luces de los escenarios ya comienzan a iluminar los ensayos, las noches de verano se hacen más largas y las horas de sueño cada vez son menos, clara señal que el carnaval ya comenzó.

Click!

Montevideo - Diciembre 2011

En todo el país existen innumerable cantidad de museos, poco visitados a pesar de sus horarios cómodos y extendidos.

Pero una vez al año abren de noche y la ocasión parece ser aprovechada por miles de personas que recorren distintas salas y lo transforman en un paseo familiar.

La noche de este viernes, a pesar de la lluvia intermitente, brindo diversas opciones y muchos supieron aprovecharlas. 

Otro Viernes.

Un atardecer en la ruta - Durazno 2011


Llueve... sale el sol, llueve… sale el sol.
Cinco kilómetros por la rambla con viento en contra, cinco con viento a favor…., un poco de arena, algo de escaleras para hacerlo más complicado.
Los músculos duelen pero es parte de la vida que elegimos. Sentir el sacrificio de enfrentar los obstáculos, sentir la satisfacción de superarlos. Saber que se puede.
Fin de año, el Centro y los shopping son hormigueros, parece que comprar el regalo para otros o para uno mismo es lo más importante siempre y cuando sea con descuento.
Gente que va y que viene, autos que hacen sonar sus bocinas intentando llegar antes a lugares donde nadie los espera.
Diciembre, mes de consumo,  mes de aguinaldo y despedidas. Los comercios llenos de compradores apurados y de vendedores cansados atendiendo mal a clientes impacientes. Niños ansiosos por sus regalos y padres preocupados por cumplir  expectativas por ellos mismos creadas.
Lo importante sería regalar la enseñanza de celebrar la vida.
Valorar lo que tenemos y no lo que queremos, eso sería suficiente.
Disfrutar el entrenamiento por haberlo hecho con quién más queremos si lo hicimos acompañados. O por haberlo hecho solos porque así lo elegimos. Disfrutarlo a pesar del viento en contra o de la arena haciendo cosquillas en nuestras piernas.
Tomar una cerveza, o dos o tres; compartir una charla sincera, una mirada franca, sentirse escuchado y ser escuchado. Cultivar la amistad, el respeto, y algunos valores que no se enseñan en la escuela y que solo se descubren en la barra de algún bar.
Llueve, entre las nubes es la luna la que se asoma, las horas pasan, el día culmina, la vida sigue, mañana será otro día y todo seguirá igual….aunque no habrá descuentos.
 

Hoy la tierra habló.


El maestro Julio Castro murió de un balazo en la cabeza, fuertemente maniatado y con un alambre en los tobillos, según el informe de la junta médico forense que trabajó con sus restos. Además, se constató que el disparo fue realizado por una tercera persona y “un fragmento de costilla con fractura” permite establecer que sufrió “apremios físicos asociados al momento de la muerte”.


Click!

Montevideo, Mayo 2011

 
Montevideo cuando llueve tiene un brillo especial, disfrutable luego de una tarde muy calurosa.

Click!

Montevideo - Noviembre 2011

(Club Defensor Sporting, pruebas de admisión para el Carnaval 2012)

La accesibilidad universal es un derecho de todos, algunos organizadores de espectáculos lo tienen presente y entre los servicios ofrecidos al público agregan baños para discapacitados.
Claro, deberían prestar atención donde los ubican.

Montevideo - Noviembre 2011

Click!

Prado - Montevideo, Octubre de 2011

Otra sobre Aurelio González.

Ayer en la Fotogalería a Cielo Abierto del Prado, se inauguro la muestra "Entre el oficio y la militancia", del chileno Luis Navarro y el uruguayo Aurelio González, sobre quién escribí algo en la entrada anterior.

Llegué algo tarde, pero aún el sol primaveral permitía disfrutar el paseo y ver buenas fotos sobre la historia reciente de Chile y Uruguay.
Por allí estaba Aurelio, autor y protagonista de varias de esas fotos, alguién le pregunto algo y en pocos segundos eramos muchos los que lo escuchabamos. Otra muestra más sobre el amor y la pasión de la fotografía.

Click!

 Aurelio González (primero a la izquierda) - Montevideo, Octubre 2011


Aurelio González fue fotógrafo del diario El Popular desde 1957 hasta su clausura el 30 de noviembre de 1973. Sus fotografías de la huelga general de 1973 se convirtieron en símbolos de lucha y denuncia contra la dictadura uruguaya.

El archivo fotográfico de El Popular, que González escondió en 1973 en el Edificio Lapido, donde funcionaba el diario, fue recuperado recién, en enero de 2006. Más de 48.000 imágenes de una convulsionada época del país fueron rescatadas tras más de una década de búsqueda.

En la tarde de ayer, en la pantalla del IMPO se emitió el documental "Al pie del árbol blanco" que narra la historia de la búsqueda y posterior encuentro de ese trocito de historia.

Aurelio presento tímidamente y con muy pocas palabras el documental y luego se hizo a un lado sentándose en un banco bajo un árbol algo alejado de la platea improvisada.

Cuando la exhibición terminó el ya no estaba, aunque su historia y su amor a la fotografía quedo rondando entre los presentes.

10.000 Metros


video

Una muestra de fotos con cientos de protagonistas.

Del 17 al 31 de octubre

Junta Departamental de Montevideo
 25 de mayo 629

Horario: de 12 a 18 hs




Click!

Montevideo - Septiembre 2011

El sol de la tarde casi primaveral invita a algunas vecinas a balconear, mientras otras se quedan quietitas y aprovechan para que su piel vaya perdiendo el tono pálido casi blanco del invierno

Click!

Intendencia Municipal de Montevideo - Septiembre 2011

Encuentro Murga Joven en el atrio municipal, hoy había un taller de maquillaje, las caras pintadas invadieron todos los lugares, aunque algunos estaban muy concentrados en sus cosas y ni se enteraron.

Click!

Teatro Solís, Montevideo - Julio 2011

Tras bambalinas, el lugar en el que me siento más cómodo, donde el espectáculo toma forma y se respiran los nervios de salir a escena, donde los problemas se resuelven en segundos, todo sigue de la forma indicada y el público nunca se entera.

Click!

      

Montevideo - Agosto 2011


La música sigue sonando a pesar del frío, y las gargantas se entibian con una suave mezcla de miel y alcohol.
Los sacrificios de los cantores.

Click!

Montevideo, Club Coect - Agosto 2011

Amigos reunidos, cartas y algo para hidratarse, esto también es parte del entrenamiento.

Click!

Montevideo  - 26 de Junio 2010

La ansiedad se respira en el aire, más allá del resultado Montevideo y su gente está a 24 hs de llenar nuevamente las calles, igual que hace un año cuando casi con sorpresa veíamos y festejabamos que en materia de fútbol resurgíamos de las cenizas.

Click!

Montevideo, Julio 2011 - Copa América, partido Uruguay Mexico

Una caja cuadrada, por menos contenido que tenga, puede atraer nuestra atención muchas horas al día, pero si dentro de ella hay 22 tipos corriendo atrás de una pelota, las calles se vacían y los templos de Baco se llenan durante 90 minutos.

Villa La Angostura

En esta época del año Villa La Angostura debería estar cubierta por la nieve y sus paisajes inundados de color blanco.
Hace unos meses en plena primavera, pude conocer este maravilloso lugar con la excusa de correr por sus montañas, lamentablemente las cenizas del volcán chileno Puyehue han tapado todo, transformando el paisaje como se ve en estas fotos.

Villa La Angostura, Noviembre 2010 (Foto: Ana Do Carmo)

Villa La Angostura, Junio 2011 (foto:Osvaldo Peralta/Reuters) 

Click!


El descanso es parte importante del entrenamiento, los corredores con más experiencia lo tienen bien claro, y no pierden oportunidad de ponerlo en práctica, ya sea antes o después de cada carrera. Si encuentran un lugar comodo, y mientras escuchan algo de fútbol, mucho mejor.

Una crónica (¿de viernes?): Maratón de la Bandera 2011

Siempre hay un momento para todo, hace 8 meses me toco correr entre montañas, nieve y paisajes inolvidables, esta vez el desafío es otro, llevar el cuerpo a otra exigencia, parecida pero distinta.

El juego mental es otro, no habrá paisajes desconocidos ni montañas que obliguen al descanso y la distracción en la carrera, son casi 4 horas, si todo sale bien,  de esfuerzo continuo y monótono, el secreto estará en buscar concentrarse en el objetivo.


“Ochenta por ciento cabeza”
Elije el porcentaje que quieras, 60, 70, 80; no deja de ser una excusa para haraganes como yo, pero algo de cierto tiene, se puede entrenar poco o mucho, pero desde la largada a la línea de meta será nuestra mente quien determinará el resultado final.

Convencido de mi teoría sin fundamentos llegué a Rosario en un día cubierto y muy frío, luego de acomodarme en el hotel, retirar el kit y dar un pequeño paseo por la zona céntrica y sus monumentos, dí un trotecito para aflojar la tensión del viaje y congelar mis piernas debido al olvido de las calzas largas en Montevideo.
La mañana del domingo amanece clara, el sol asoma pero el frío sigue presente, el termómetro del bus marca 0°, y los 10 minutos de viaje hasta la largada se hacen eternos.  Una vez allí, el ritual típico de la previa, el saludo con los amigos, las fotos y el ir sacándose el abrigo poco a poco.

El “City tour”

Un minuto para la largada, un compañero de UF me pregunta a cuanto voy a correr, le contesto lo primero que se me ocurre: “entre 5’15 y 5’20”, no saque muchas cuentas del ritmo ideal de carrera, mi plan es que sea tan cómodo que me permita conocer la ciudad en menos de 4 horas.

Largamos… no quiero complicarme sacando cuentas y busco a uno de los “Pacers”, quienes con remeras naranja fluo y sus cartelitos son fáciles de ubicar, elijo al más parecido a Forrest Gump, con gorrito blanco, pelo largo y barba. Vi esa película varias veces antes de ser corredor, algo debe significar, su cartelito dice “3hs 40”

Comienza la recorrida por la ciudad, ingresamos a un hermoso parque, con lago y lanchitas como las del Parque Rodo, y muchos árboles… muchos árboles, no tengo más remedio que detenerme detrás de uno intentando demorar lo menos posible, a pesar de los guantes logro ser rápido, y en unos pocos segundos estoy nuevamente en carrera.  Varios corredores siguen mi ejemplo y visitan los árboles del parque incluso una señorita se detiene y busca uno mientras se deshace por un instante de sus molestas calzas.

Salimos del parque, larga avenida con cantero al medio, las bocinas de los coches nos saludan alegremente mientras los policías reciben insultos de toda índole. Algunos corredores se le quejan a Forrest que va un poco rápido, con pocas palabras indica que aún quedan varios kilómetros para emparejar.
Kilometro 13, mi compañera de viaje me sorprende y aparece de la nada, me acompaña unos metros, me da algunos consejos, algo de líquido, y repone sobre todo, la energía en el alma.

Kilometro 18, nos acercamos a la zona de largada, más público alentando y alguien que grita mi nombre, reconozco las mismas caras que veo los domingos en las carreras de la Agrupación y eso también reconforta.

La mente está despejada, los músculos no protestan y sigo conociendo los barrios de Rosario.

Ahora es una rambla arbolada y empedrada, necesito parar nuevamente, apuro el paso y adelanto al pacer para que no se me aleje demasiado durante ese momento, repito la misma operación de unos kilómetros antes tras un arbolito y salgo veloz a su encuentro…., pero no lo encuentro.

Por unos segundos me desespero, no lo veo adelante, no lo veo atrás,  “no puede estar tan lejos”, “¿Cuánto tiempo paré?”  Veo un cartelito, pero….. lo lleva una mujer, bajita, de buzo blanco, de lejos no distingo que dice el cartel y apuro el paso mientras me rezongo por haber perdido a Forrest.

Cuando me acerco veo que el cartel dice “3hs 40”, pregunto si cambió el pacer y me responden que “paró a regar un árbol”, me quedo tranquilo, en unos minutos todo vuelve a la normalidad.

Los kilómetros siguen pasando, la ciudad, desconocida para mí, me distrae; en el ida y vuelta veo compatriotas, a todos les grito y saludo, si puedo hacerlo es señal de que voy bien.

Paso el 30 y presto atención al cuerpo, por ahora todo bien, el pacer desaparece de nuevo, pero lo tomo con más calma, siento deseos de apurar el paso pero me contengo, aún falta mucho.

Kilometro 34, ya el camino es de regreso hasta la meta, comienzo a pasar gente, alguien me pregunta cómo voy: “asustado de lo bien que me siento”

Kilometro 36, pienso en apurar el paso y despegarme del pacer, por temor a que me alcance más adelante no me despido y me voy adelantando poco a poco.

Quedan solo 2 kilómetros, me siento bien, voy un poco más rápido y los disfruto tanto como los 40 anteriores, busco en mi bolsillo la bandera de Uruguay, la misma que me dieron mis hijos cuando viaje a La Angostura, el nudo en la garganta aparece de repente y mientras mi mano aprieta ese trozo de tela blanco y celeste, no sé si llorar o reír.
Kilometro 41, como lo hizo con todos los uruguayos, Eduardo Medina de Olimpia, me acompaña en los últimos metros, mientras me habla de lo bien que voy, de lo poco que falta, y de los trámites que debe hacer su hijo, yo pienso en los valores que puede demostrar alguien con un gesto tan simple como ese. Faltando 500 metros me deja mientras me dice: “Disfrútalo, es todo tuyo”

Kilometro 42…. lo disfruto, un túnel humano te recibe, te grita y te alienta, las emociones hacen fuerza por salir, escucho una voz detrás de una cámara que dice mi nombre justo antes de pasar el arco y es el momento más feliz de esos 42195 metros. Detengo el reloj, aprieto mi bandera y busco tras las vallas a quien me acompañó, aconsejó y confió en que podía lograrlo.

Un fuerte y largo abrazo es el cierre perfecto para 3 horas 38 minutos de carrera.

Libertadores - 1er. Final

San Cono 2011

Click!



El regreso a casa es tranquilo, las calles vacías, la oscuridad cómplice de algún foco dañado obliga a mirar la luna que alumbra y suple la luz necesaria para no equivocar el camino.


La petaca de whisky prestada ayuda a darle compañía a los últimos pasos antes de llegar al refugio de mi soledad.

Ya van años de este modo de vida, con largas noches entre amigos, con tiempo para disparar mi cámara en los momentos y los lugares que quiero. Nada es gratis, he tenido que renunciar a cosas muy valiosas como el tiempo con mis hijos, pero ellos se han adaptado y pese a mi dolor, yo también. Hoy la calidad del tiempo compartido es inversamente proporcional a las horas invertidas para estar con ellos y eso nos ha ayudado a crecer juntos.

Llego, el escritorio me espera y mi PC se enciende, reflejo automático de mi necesidad de escribir lo que siento. No importa la hora, no importa el día ni el lugar, estoy aquí…. vivo..... con el cuerpo fresco, con energía para superar lo que se interponga por delante, estoy entrenado para lo que venga.
Sean 10, 21 o 42 kilómetros, mi alma esta pronta, son 36 años de entrenamiento, con buenas y malas experiencias.

Fui rico, fui pobre, tuve amigos y me sentí en soledad, perdí mi creatividad y la recuperé sin darme cuenta. Comí en las mejores mesas y también sentado en la vereda, supe de la incertidumbre de no tener un peso para alimentar a mis hijos y viví la tranquilidad de verlos crecer rodeados de amor.

La vida es eso, hoy tengo lo que lo ayer me faltó y lo que mañana seguramente me falte otra vez. Un ir y venir, un subir y bajar, si todo fuera en línea recta nada tendría sentido.







Click!


Volver a correr, esta vez 21km, volver a compartir la previa, la incomodidad de la noche durmiendo en el piso, el desayuno entre risas, reproches de ronquidos, y más risas.
Luego el almuerzo, un festejo entre amigos, y por último la siesta, también compartida.
Un buen fin de semana.

Click!

Hoy en la Rural del Prado

Protesta pacífica.


Reacción "pacífica"

Prado 2011 - Primeras fotos

Llamadas Otoñales 2011

Click!


Dicen que la rambla es uno de los paseos más democráticos para los montevideanos, accesible y disfrutable para todos.
Claro, siempre hay algunos que piensan que es de su uso exclusivo, como algunos corredores que no logran comprender como en las tardes de verano tanta gente no tenga otro lugar a donde ir.

Correr, correr y correr.

Damos un paso, después otro, sin darnos cuenta estamos caminando, y después corriendo; nos fijamos metas y las cumplimos; y luego nos fijamos otras más difíciles.

Corremos 10 kilómetros, después 21, después 42, y algunos pocos siguen superando distancias más lejanas. ¿Cuándo parar?

No sé si es sano, los extremos siempre son malos.


Quienes corren 12, 24, 48 horas o más, merecen todo mi respeto, aunque no los entienda.

Respeto su fuerza de voluntad, su capacidad de fijarse metas, y sobre todo de cumplirlas.


Quedan horas para el amanecer y un pequeño grupo de corredores siguen dando vueltas por un oscuro parque montevideano sumando ya más de 60 kilómetros. Alguno duerme y descansa dentro de su saco de dormir en un duro banco, otros se alimentan con carbohidratos y extrañas recetas caseras, otros alternan el trote con caminatas, algunos acompañan y cuentan las vueltas, y yo saco alguna foto mientras me pregunto que hago ahí a las tres de la mañana.

Cada loco con su tema.

11 de Febrero

Hoy recordé que hace un año escribía y publicaba algunas fotos sobre la celebración en Montevideo del día de la Virgen de Lourdes, como creo que sigue vigente lo vuelvo a compartir, con las fotos de ese momento y algunas de este año.


Cuando tenía 5 o 6 años, los 11 de cada mes, mi abuela me llevaba en un largo viaje en ómnibus hasta la Gruta De Lourdes. Por supuesto que yo no comprendía el motivo, pero tampoco me lo cuestionaba, era un paseo distinto y lo disfrutaba.
Ya en los últimos años de su vida no pudo continuar con esa costumbre, la última vez que pudo ir, hace muchos años, fui yo quien la llevo a ella, esta vez el viaje no fue en ómnibus, ni siquiera la fecha era un 11, pero creo que disfrutó el paseo como antes lo hacía yo.
Luego de mi niñez, volví varias veces a este lugar, quien sabe si esa costumbre inculcada por la vieja, dejo alguna marca en mí, lo cierto que el lugar tiene algo especial, algo que encuentro en esos lugares donde la gente deposita sus esperanzas y donde me parece notar que circula una energía distinta.


El 11 de febrero de 1858, dicen que la Virgen se le apareció por primera vez a una niña de nombre Bernadette, que muchos años después de su muerte sería canonizada, convirtiéndose en Santa Bernardette o Bernardita como la conocemos por estas latitudes.


Este 11 de febrero en una tarde calurosa, emprendí el viaje, bastante más corto de lo que recordaba de niño, en un ómnibus repleto de gente con el mismo destino.
Esta vez llegué con mi cámara, y con el único objetivo de retratar lo mejor posible la festividad.


Entre foto y foto observé los papelitos doblados y apretados entre las rocas de la gruta, cada uno con un pedido importante para su remitente. Cada flor, cada vela encendida, es un pedido, es esperanza, es fe.
Mientras leía cada una de las plaquetas agradeciendo que la gente pega en una pared, los recuerdos se mezclaban en mi mente.


Este es el resultado.





Bonus Track: Elumbé 1er Premio 2011

Iemanja 2011

Carnaval 2011 - El Desfile

Click!


Edificio de Andes y 18 de Julio, hoy en la mañana. Parece que a uno de tres ladrones lo agarraron infraganti en uno de los apartamentos. No tuvo mejor idea que destrozar todo, cortarse, y amenzar con tirarse por la ventana.
Resultado, despliegue de bomberos, corte de tránsito por varias horas y un espectáculo para los peatones camino al trabajo.
Así esta el mundo amigos.

Elección de Reinas del Carnaval 2011

Click!


El carnaval ya está al alcance de la mano, las noches de ensayo siguen siendo la mejor opción para los montevideanos que veranean en la capital. y también un buen negocio para ver algo de cada conjunto sin gastar demasiado. El olorcito a choripan nos invade y tardará un par de meses en retirarse.

Llamadas de San Baltasar 2011

Click!

Las compras navideñas se vuelven cada vez más complicadas, elegir el regalo indicado entre tanta oferta y variedad provoca que sin dudas todos terminamos cansados.

Click!

El arte está a la vuelta de cada esquina, solo es cuestión de encontrarlo, detenerse, ponerse comodo y disfrutarlo.

¿Cuál es tú sueño? Yo se el mío.

Me costó un poco sentarme a escribir sobre esta carrera, tal vez porque no fue una carrera más, no solo por ser la más larga que he corrido sino por ser la que más tiempo, casi medio año, estuvo en mi cabeza.
Una vez comenzado el relato, me di cuenta que llevaba 5 hojas escritas, demasiado para no aburrir, así que decidí hacer un recorte e ir directamente a lo importante publicando el capítulo que habla de la carrera.
Para otro momento quedaran las anécdotas del viaje, o las posteriores a la carrera, como la caminata “para aflojar” del día posterior a la K42 que duró 4 horas y media, y merece una crónica aparte.



La Carrera

Los mismos preparativos de tantas veces, la ropa pronta, la vaselina, los pinchazos en los dedos colocando el número.
La riñonera está cargada con geles, bebida isotónica, analgésicos, un resumen del recorrido con los tiempos estimados, y por supuesto la cámara de fotos.
El desayuno es compartido con corredores tensos y distendidos a la vez.
Es temprano, pero ya estamos prontos, la largada es cerca pero hacia allí vamos, queremos estar ahí, sacarnos unas fotos debajo del arco, escuchar la música, sentir el movimiento nervioso de la masa humana que se apronta, cinco meses preparando nuestro cuerpo y nuestra mente, y quedan solo unos minutos.
Todos los corredores en el lugar de largada, apenas veo el reloj con la cuenta regresiva, faltan dos minutos, el helicóptero pasa sobre nosotros, se acelera el pulso, miro al suelo, pienso en los fondos por la rambla las noches de invierno, me acuerdo de unos 21K en Tacuarembó, con subidas y bajadas interminables, recuerdo el primer fondo de 30K que hicimos juntos, y el segundo, que tuve que hacer solo por una puta lesión en tu rodilla.
Falta un minuto, miro el piso por última vez, es ese momento antes de cada carrera que me concentro y agradezco por estar ahí, pienso en mis hijos, el nudo en la garganta se hace más fuerte, saco la bandera uruguaya que anoche doble y guarde en la riñonera, me la dieron ellos para que la llevara conmigo.
10 segundos, se van los nervios, ya está todo dicho y todo hecho, ahora es solo correr, correr y disfrutar. Empezamos a correr, levanto el brazo y extiendo la pequeña bandera, siento un grito de aliento: “Vamo’ Uruguay!”, no soy muy patriota, pero me siento orgulloso de llevarla conmigo y en cada oportunidad que tengo la muestro a las cámaras.
Comienza el recorrido, los primeros kilómetros cuidando mucho las energías, la idea es correr suave, no interesa hacer un buen tiempo, solo llegar y disfrutar el recorrido.
Los kilómetros se van sumando, los atascos de los primeros kilómetros desaparecen pronto y se puede empezar a trotar entre los árboles, cada tanto el ruido del agua se siente fuerte y vuelve a desaparecer, algunos carteles indican los puestos de hidratación y alguna que otra subida, ya en algunos tramos no queda otra que caminar.

El primer cruce importante de agua y mi pie derecho queda totalmente mojado y congelado, tardo algunos minutos en drenar el agua y varios en lograr que el pie entre en calor, seguimos subiendo.


Seguimos subiendo.

Detrás de unos árboles se sienten voces, varios fotógrafos nos retratan con un paisaje espectacular a las espaldas, saco otra vez la bandera y el aliento para los “Yorugas” es más fuerte, subimos un poco más, la vista es espectacular, tengo que parar, sacar una, dos, tres fotos, el señor de la Cruz Roja nos saca a los dos, que carajo importa el tiempo. Estamos casi en la cima del Cerro Belvedere a 1090 metros de altura, van 10k de carrera en casi 1 hora 40 minutos. El cuerpo responde al entrenamiento, el cansancio no aparece.


Empieza la bajada!!!, las piernas no pueden parar, el corazón se acelera, no por el esfuerzo, sino por el disfrute de bajar siguiendo un trillo sinuoso y casi vertical, volvemos a pasar cerca del agua, siempre ruidosa, siempre cristalina, siempre fría.

Veo a mi compañera correr delante de mí después de un mes sin poder trotar, la adrenalina es tanta que el dolor se tolera, está feliz, y yo también.

Continúa la bajada y los cuádriceps empiezan a sentir el golpeteo de la bajada, ¿estaré loco?, hasta ese dolor es disfrutable. Por momentos el terreno es más plano, cada vez más plano, luego de unos kilómetros se convertirá en una interminable subida.

La gente alienta, los fotógrafos hacen la suya, los de la cruz roja preguntan en cada puesto si vas bien, los caminos se transforman en trillos, y los trillos en caminos, casi siempre en subida, esperas un tramo llano para correr un poco, pero los llanos son cortos y siempre terminan en una subida empinada.

K21, empiezo a ver caras desencajadas cerca de mí, ¿cómo pueden estar fundidos y yo me siento tan bien?, escucho a alguno parar y decir que no sigue, yo sé que estoy bien y cada vez más seguro que nada nos detendrá hasta llegar a la meta.

K23, puesto de frutas, nos dan geles y gatorade. Veo gente en el piso acalambrada, fundida, yo no quiero parar, repongo la caramañola, como algo, me tomo el gel, y seguimos.
Comienza una subida constante de 3 km con un ascenso positivo de 520 mts, miró hacia arriba y veo un camino en zigzag de camisetas rojas, todos caminan, se me pasa por la mente trotar un poco, me siento con fuerzas, pero razono y prefiero no matarme y sacar fotos.
Nos lleva unos 40 minutos la bonita subida, los últimos 800 metros en una pendiente de casi 70 grados por arena volcánica suelta, los pies se hunden, un paso a la vez, duele, cansa, cuesta respirar, pero … también se disfruta.

Llegamos a la cima del Cerro Bayo, 1500 metros de altura, nuestros lentos pasos le permiten al fotógrafo de turno, que está muy bien ubicado, sacarnos varias fotos. La nieve está más cerca y hay tiempo para tocarla, tengo 36 años y es la primera vez que puedo hacerlo, me permito esa licencia y por unos segundos vuelvo a ser niño y juego con ella.

Todo lo que sube baja, y de vuelta disfrutamos la bajada, aunque el dolor en los cuádriceps es cada vez más fuerte.


La vista de la Villa es ideal, parece que estamos cerca, pero aún nos quedan más de 10 kms. , casi todo en bajada, pero cada tanto para no perder la costumbre, parece que por gusto, nos encontramos con alguna subida.
(Advertencia: a partir de este momento el grado de dulzura del relato puede resultar perjudicial para diabéticos, siga leyendo bajo su responsabilidad.)
Km 37, no queda nada. Mi compañera se da cuenta, recién en este momento, que va a poder terminar, la miro y bajo sus lentes se asoman algunas lágrimas, siento el impulso de darle un abrazo, pero vaya a saber si por machismo, le digo que si paro y lo hago, es difícil que lleguemos.
Recorremos los últimos trillos, se ve el cartel de los 40K, me siento estupendo, disfruto ese último contacto con el bosque y la montaña, los últimos metros son ya en las calles de la villa, el apoyo de la gente se siente más cerca, vuelvo a sacar la bandera.
Pienso en estos últimos 5 meses, en las carreras que deje de correr, en los amigos que deje de ver, en las cervezas que no tomé, y en las noches que no compartí.
Pienso en mis hijos, en las horas que les robé: ¿”porque corres todos los días?; en los temores que les generé: “tengo miedo que te pase algo”; en las preguntas que respondí: “¿Cuántos son 42km?”
Última curva, escuchamos a un compañero de equipo que grita nuestro nombre y alienta a los uruguayos.
Miro a quién viene a mi lado hace 42km, se que está bien, se que venció al dolor y logro su objetivo. Tomo su mano, “esto lo empezamos juntos, y lo terminamos juntos”
Cruzamos el arco y pasamos bajo el reloj.

6 Horas 33 minutos 33 segundos de tiempo oficial.

© Tubino

Click!


Cada vez somos más indifirentes, caminamos sin prestar atención a nuestro alrededor, sin importar las formas y los colores de lo que nos rodea, sin importar si alguién precisa ayuda…..



…. o si alguién nos mira desde otra posición.

 

Sin palabras



Sin palabras para explicar lo que se siente, cruzar la meta es solo otro comienzo.

A pocos días.



En la cuenta regresiva... a 13 días.
Más de 1000 kms corridos en 5 meses, 6 kilos menos, cansado, tranquilo, y convencido que la mente puede lograr lo que te propongas.

Ahora a subir esa montaña.

Click!


Recorro Montevideo caminando una y otra vez por sus veredas de baldosas grises, y en un rincón mientras saco una foto recuerdo un poema de Benedetti:


Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles
 
¿Me estaré poniendo viejo?

Click!

El tango me sigue, lo encuentro en cada esquina y en cada plaza, y como la mayoría, no puedo evitar detenerme un segundo y disfrutarlo.

Click!


Cuando niño el festejo de mis cumpleaños se limitaba a una simple reunión familiar (abuela, madre y dos hermanos), no había niños, ni magos, ni animadoras, a veces ni siquiera torta.
Varias sesiones con mi psicólogo me ayudaron a superar el trauma, pero algo debe seguir rondando en mi cabeza que a esta altura de mi vida sigo buscando la oportunidad para tener una fiesta de cumpleaños todas las semanas.

Etapa Olimpia, el resúmen


Mas fotos aquí

¿Nos tomamos una?


En el siguiente link 40 imágenes más:

Oktoberfest 2010 - The Big Picture - Boston.com

Luego por las dudas, no maneje.

Click!


Mientras algunos comercios ofrecen nuevos servicios para la comodidad de sus clientes, mi cámara sigue viendo algunas imagenes cada vez más comunes, y mis ojos tiene miedo de acostumbrarse a ciertas cosas por las que deberíamos preocuparnos más.

9na Etapa Maturana

Florida 8va. Etapa

Un clip

Volvé a jugar - Martina Gadea

"...solamente cuando el viento sopla en contra tuyo vos sentís tu piel brillante y respiras bien hondo..."


Un video de miércoles

Tén cuidado, nunca se sabe de que lado puedes estar....




Click


No hay nada más sencillo que decir la verdad, en las cosas más simples, y también en las más importantes, aunque a veces nos encontremos con personas que prefieren ignorar la realidad cuando esta es dolorosa.
Escuchar el consejo de quienes tienen un poco más de experiencia nunca está de más, al final del camino siempre nos damos cuenta que cierto es que "el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo".

Click!


En unos días todo volverá a la normalidad, de a poco retornará la calma. y la ciudad irá perdiendo el color celeste para reencontrarse con el gris que la (y nos) caracteriza.
Los más jovenes recordarán por un tiempo que el fútbol rompió un poco la rutina y los más viejos podrán agregar a los cuentos de las viejas hazañas, las nuevas experiencias.